visibilidad de proyectos culturales y/o creativos - Amaia Ocerin

Tu proyecto cultural o creativo no necesita de una gran inversión para conseguir visibilidad. ¿Te lo crees?

A menudo se insiste en que hace falta contar con un gran presupuesto para conseguir que un proyecto cultural y/o creativo consiga visibilidad. Hoy te voy a desmentir esto y te voy a explicar cómo hacerlo.

Como ya te dije hace algún tiempo, me he animado a compartir mis ideas y opiniones sobre ciertos temas relacionados con mi profesión y actividad. Opiniones muy personales y que sé de antemano que a muchos/as no les van a gustar.

Pero en torno al tema de la comunicación y el marketing hay mucha creencia falsa, mito e ideas preconcebidas. Y éstas han surgido de muchos «gurús» de pega, vende humos y charlatanes varios. Es así.

Algunas veces he podido hasta comprobarlo por mi misma y me he tenido que enfrentar a situaciones duras, en las que a proyectos pequeños les presentaban astronómicos presupuestos para tareas de comunicación, social media o marketing.

Por eso me quiero mojar y, de vez en cuando, sacaré las garras y contaré algunas verdades. Os explicaré mi visión y mis opiniones a temas concretos. Temas que me preocupan y que a veces pueden llegar a condicionar las acciones de comunicación de proyectos modestos que no pueden afrontar la contratación de una agencia de publicidad para que les lleve su difusión.

Vamos a ello.

El primero va a versar sobre la visibilidad de los proyectos culturales.

¿Es cierto que si un proyecto relacionado con la cultura quiere conseguir visibilidad tiene que contar con un alto presupuesto?

¿Qué hay de cierto en que hay pocas personas capaces de desarrollar la comunicación de un proyecto cultural?

Hoy es el día en el que te voy a aclarar algunas cosas.

¿Qué denominamos como proyecto cultural?

Cuando hablamos de un proyecto cultural nos referimos a una herramienta de trabajo dentro del ámbito de la gestión cultural. Agrupamos bajo el término proyecto al medio en sí, con sus características, objetivos y finalidades.

Un proyecto se compone de las características específicas, de las decisiones que se toman para conseguir los objetivos fijados, de las acciones que se desarrollarán derivadas de esas decisiones y un largo etcétera. Y cuanto mayor sea la concreción de esta larga lista de tareas y decisiones, más encaminado estará a que se pueda desarrollar.

Es tarea de los organizadores o gestores culturales desgranar esa lista y atar todos los cabos. La improvisación no es una buena forma de gestionar ningún proyecto.

La estrategia cultural definida, los valores, objetivos, conceptos, áreas de actuación, será desarrollada por medio de los proyectos culturales

Cada proyecto cultural recogerá, como documento de base, la información que definirá la forma de desarrollar y gestionar, producir y difundir una intervención en el sector de la cultura.

Todo este rollo para explicarte que la comunicación se deberá convertir en la herramienta que hará factible esa tarea y se concrete en algo concreto.

Gracias a la comunicación se ofrecerá la información, se transmitirán las ideas y los valores de ese proyecto, a través de diversos medios.

Como en cualquier acto comunicativo, son tres los actores que participan: el emisor, el receptor y el código: el emisor, quién lo explica; el receptor, quien lo recibe; y el código, los medios que utilizará el emisor para llegar al receptor.

Por lo tanto, como ves, la comunicación es necesaria y básica en cualquier proyecto cultural.

Cultura y comunicación, caminan de la mano y se materializan en la realidad de un proyecto, en cuyo proceso interviene un gran número de profesionales, organizados en un equipo multidisciplinar. No se puede entender la cultura sin la comunicación, ni la comunicación sin la cultura.

Retos de los proyectos culturales para conseguir visibilidad

Es verdad que algunos proyectos culturales, en general y en los tiempos actuales, no lo tienen fácil para conseguir visibilidad y alcance entre el público.

Esta es una de las grandes preocupaciones de los gestores culturales y responsables de proyectos de este tipo: conseguir llegar a sus públicos.

No estamos hablando de fútbol, actividad que atrae a las masas de una forma natural; ni me refiero a los grandes artistas que, por diferentes motivos, tienen acceso inmediato a los medios. Y a través de éstos al público.

Desgraciadamente, los proyectos culturales, sobretodo los modestos con bajo presupuesto, tienen muchas limitaciones para conseguir alcance y visibilidad.

Pero, por otro lado, la irrupción de la tecnología digital ha supuesto toda una revolución y cambios en formatos, canales y relaciones.

Te he hablado ya de los cambios que han supuesto la tecnología y la transformación digital en el ámbito de los proyectos culturales y creativos.

Y, llegados a este punto, ¿cómo se puede aprovechar toda esta transformación para conseguir que los proyectos culturales consigan visibilidad en la red? Vamos a ello.

¿Qué herramientas puede aprovechar un proyecto cultural para conseguir visibilidad?

Sitio web

A mi entender, básico.

Un sitio web es la referencia propia, el hogar digital, como tantas veces lo he llamado. Es el espacio donde ese proyecto se podrá desarrollar libremente en la forma, extensión y modelo que desee.

Un espacio donde reflejar los valores identificativos del proyecto.

Y, además, no olvidemos que es el recurso gracias al que el proyecto cultural puede cumplir la mayoría de los objetivos que haya definido, como:

  • Visitas, que se traducen en alcance e impacto en usuarios/as
  • Ofrecer información
  • Desarrollar la agenda de eventos, si es que los tiene
  • Venta, si lleva ligada la comercialización de productos, entradas etc.
  • Hacer marca
  • Conseguir leads o contactos de posibles clientes/espectadores…

El sitio web de un proyecto cultural puede ser pequeño y conciso, con poco más que una página o resultar toda una plataforma con recursos innovadores y que se convierta en sí mismo en toda una experiencia.

Aquí, por supuesto, el presupuesto será determinante. Pero la falta de él no puede ser una excusa para que no se desarrolle un sitio web, aunque sea modestamente.

No contar con una web supone perder la mayor de las oportunidades para dar visibilidad y buscar alcance del proyecto.

En otro artículo trataré el tema de qué estructura y contenidos debe recoger el sitio web de un proyecto relacionado con las industrias creativas.

Redes sociales

Las redes sociales se han convertido en un gran altavoz para todo tipo de proyectos, incluidos los de carácter cultural y/o creativo.

Bien gestionadas, y teniendo en cuenta una serie de características, los proyectos creativos y/o culturales pueden tener una poderosa arma en este tipo de plataformas.

Además, en mi opinión, hay una característica que los proyectos de este tipo tienen sobre otro tipo de negocios o marcas: por su propia identidad tienen ya la creatividad en su ADN y una gran capacidad para despertar emociones. Dos ingredientes básicos para trabajar en las redes sociales.

Las plataformas sociales no son la panacea, eso hay que tenerlo claro, pero sí que se pueden convertir en un gran altavoz.

¿Qué hay que tener en cuenta antes de lanzarse? Es importante conocer y decidir con criterio una serie de cuestiones.

Desarrollar una estrategia

Lo primero que hay que decidir es por qué se desea tener presencia en las redes sociales, qué objetivos se pretenden conseguir.

Es necesario desarrollar una estrategia, para tener siempre claro las razones que llevan a estar en una u otra red social y contar con un plan a seguir.

No sirve con decidir abrir un perfil en determinada plataforma sólo porque otros proyectos o profesionales similares lo hagan.

Decidir en qué redes sociales se quiere tener presencia

Una vez decididas las razones y cuando se tenga claro que se va a iniciar la actividad en las redes sociales, es el momento de elegir en cuáles de todas las plataformas sociales se querrá tener presencia.

Nuevamente, no se trata de abrir perfiles en todas; ni siquiera en las que la competencia u otros proyectos similares están.

Redes sociales hay cientos. Pero en este punto la clave está en decidir bien: tener en cuenta los medios (personales, técnicos y económicos) con los que se cuenta.

Y ser consecuentes con la decisión: no es recomendable abrir perfiles en muchas redes sociales a la vez y después dejarlos muertos por inactividad.

Si se está, hay que estar con un plan claro para pasar a la acción.

Crear un plan de contenidos

Desarrollar la actividad en redes sociales lleva tiempo y trabajo. Y hay que ser consciente de ello. Una vez más, la planificación es necesaria.

Hay que crear un plan de contenidos, para saber qué pasos se darán, en qué momento y cómo.

Y decidir también quién desarrollará esos contenidos. Una vez más, insisto en que no es recomendable comenzar la actividad en una red social y dejarla abandonada después. Así no se conseguirá cumplir los objetivos marcados.

Desarrollar un plan de contenidos permitirá organizarse y planificar también los tiempos para la producción.

En ese plan de contenidos deberá recogerse:

  • Qué se compartirá
  • Cómo se producirá ese material
  • Qué formato tendrá
  • Quién será la persona encargada de hacerlo
  • En qué plataforma se publicará
  • Cuándo se compartirá

Como ves, esta planificación facilitará y agilizará el trabajo.

Ser creativo/a

Como he dicho ya, los proyectos culturales y/o creativos cuentan con una ventaja sobre otros de tipo diferente: la creatividad y la capacidad de generar emociones están presentes en su ADN.

No podemos olvidar que las redes sociales son herramientas; herramientas desarrolladas para personas. Y nuestros proyectos tienen que despertar las emociones de personas.

Así que hay que estrujarse un poco el cerebro y trabajar las ideas para mostrar esos contenidos de una forma creativa, que llegue, que llame la atención.

Conseguir visibilidad va a depender también en parte del tipo de contenidos y acciones que desarrolles.

Medir

Este es un punto que la inmensa mayoría de los proyectos culturales y/o creativos modestos se saltan. Por falta de tiempo, recursos o conocimientos, no se mide la repercusión y alcance de las acciones desarrolladas. 

Mi experiencia con proyectos pequeños y medios así me lo indica. No es habitual encontrar proyectos en los que se presta atención a las estadísticas y resultados; no se mide en qué medida se han cumplido (o no) los objetivos.

Y esto es básico para conocer si el proyecto va bien encaminado. Si sabemos cómo vamos, podremos tomar decisiones y decidir cómo avanzar. En el caso de que se considere que no se están cumpliendo los objetivos deseados, se podrán tomar medidas rectificatorias.

Pero si no tenemos datos, no podremos obrar en consecuencia.

Y para cuando nos demos cuenta, podría ser demasiado tarde.

Así que apunta: hay que medir lo que se hace y sacar conclusiones que permitan tomar decisiones.

Publicidad de pago

Cuando el presupuesto del proyecto lo permita, la publicidad online se puede convertir en una buena estrategia para conseguir resultados más rápido.

En este caso no me refiero a grandes despliegues de acciones y medios. Más modestamente y con un presupuesto pequeño, también se pueden hacer campañas de publicidad que den alcance y visibilidad al proyecto.

En este caso me voy a centrar en dos opciones de publicidad online: Google y las redes sociales.

La razón es que estas plataformas digitales nos ofrecen la oportunidad de realizar acciones publicitarias a un presupuesto más bajo y con un mayor rendimiento.

Las razones para esta afirmación son dos:

  • La publicidad en Google y/o las redes sociales son más baratas que otros medios o recursos.
  • El rendimiento obtenido es más alto, puesto que el entorno digital nos permite lanzar esa publicidad a públicos concretos de interés. Esto quiere decir que podemos dirigir los anuncios a grupos de usuarios específicos, segmentados por edad, localización, intereses, actividad, gustos, etc.

Así, la publicidad online nos permite atinar más.

Como ves, que tu proyecto consiga visibilidad es posible, sin tener que hacer desembolsos que pongan en riesgo el proyecto en sí mismo, aunque tu proyecto sea pequeño o seas un modesto profesional del sector cultural.

Aprovecha estos recursos y sácales partido. No hace falta ser una grande o contar con un presupuesto de miles de euros para llegar a tu público.

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